Caracas, 09 May. AVN.- La violencia. Ese es el camino que han tomado
sectores de la extrema derecha venezolana para salir del Gobierno de
Nicolás Maduro. El resultado de ello ha sido la pérdida de 42 vidas y
lesiones en otros 813 venezolanos.
Pese a los llamado a dialogar por parte de Maduro, una fracción de la
oposición insiste en sus pretensiones de derrocar el Gobierno
legítimamente constituido. Los rumores y la mentira son sus máximos
aliados.
"Que Dios arrope con su manto a esos pobres muchachos", decía en una
de las esquinas de la avenida Francisco de Miranda una mujer, en
relación a las más de 240 personas detenidas durante la madrugada del
jueves ocho de mayo por efectivos de seguridad del Estado, al momento de
levantar los campamentos violentos de la derecha en Chacao, y Baruta
para restituir el derecho al libre tránsito de la ciudadanía por esos
municipios controlados por la oposición.
A esas personas aprehendidas y puestas a la orden del Ministerio
Público se les incautó armas de fuego, armas blancas, dinero en
bolívares y dólares, bombas molotov, bombas lagrimógenas, entre otros
materiales utilizados para el ataque. Aunque se hacen llamar
estudiantes, libros y cuadernos fue lo menos que se encontró en el
interior de las carpas en las que permanecían.
"Tal vez estemos equivocados y hay quienes utilizan esto para otras
cosas", se contradecía a la vez aquella ciudadana de cabello negro, ante
los señalamientos que le haciera un taxista.
"Esos no son ningunos estudiantes -le decía molesto- ¿qué hacían con
armas? ¿esos son pacíficos?, pacífico es el que quiere trabajar y no
puede. Trancan las calles y uno tiene que quedarse callado porque los
supuestamente estudiantes no le gusta que los contradigan. Muy bonito,
de qué democracia me hablan entonces, que los arropen las leyes,
señora"proseguía.
"Yo tengo días que me tengo que devolver para mi casa. Y tengo
familia que mantener. Ah, pero a los pacíficos hay que respetarle sus
protestas, y qué pasa con nosotros que no podemos trabajar. Aquí se
tiene que hacer cumplir las leyes, y que quede preso el que tenga que
quedar, porque les encanta hablar de derechos y viven pisoteando las
leyes", continuó el profesional del volante, atrapado en una de las vías
que dirige hacia la Francisco de Miranda, cerrada por un grupo que
exigía "respeto" a los detenidos.
A unas cuadras de aquella avenida, específicamente en la Plaza
Bolívar de Chacao, otro grupo protestaba en contra de la liberación de
ese espacio público, que estaba confinado por los grupos violentos de la
derecha, con carpas. Algunas personas que intentaban explicar la
necesidad de liberar el lugar, fueron corridas con gritos e insultos.
El despeje de esa plaza dejó ver los destrozos ocasionados a sus
instalaciones. El sentimiento apátrida se mantenía: el Tricolor Nacional
fue irrespetado con su colocación inversa a los pies del busto del
Libertador Simón Bolívar.
El municipio Chacao, que antes fuera ejemplo para el resto de los
municipios del área Metropolitana de Caracas, en cuanto a limpieza,
seguridad y respeto a las leyes, hoy muestra una cara distinta. La
intolerancia, la violencia y vulneración de los derechos
constitucionales es el común denominador, tras ser utilizado como
espacio bandera de la extrema derecha para sus fechorías.
No obstante, por fortuna se mantiene la fe en torno al regreso de la
paz y la restitución del orden público. "Esperemos que con esto se
acabe el bochinche, que dejen trabajar al que quiere trabajar. Ya
basta", sentenció el taxista.
El desalojo de los cuatro campamentos (Avenida Francisco de Miranda,
Plaza Bolívar de Chacao, Santa Fe y en la Plaza Alfredo Sadel) se logró a
las 3:00 de la madrugada de este jueves. Las personas detenidas tienen
todos sus derechos garantizados, señaló temprando el minsitro de
Relaciones Interiores, Miguel Rodríguez Torres.
Desgraciadamente, lo mismo no pensaron los paramilitares que horas
después se ampararon en la sombra de la cobardía para ajusticiar en Los
Palos Grandes al oficial Jorge Colina, de 27 años, efectivo de la
Policía Nacional Bolivariana que al proceder al despeje de vías públicas
junto a otros compañeros de la PNB, fue atravesado por una bala que
marcó el fin de su existencia.
Cortesía : AVN

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