
cortesia: prensa latina
Buenos Aires, 14 mar (PL) Políticos en la oposición argentina tomaron distancia -y algunos la rechazan- de la firme postura del gobierno de la presidenta Cristina Fernández de apoyar la constitucionalidad democrática en Venezuela y de condenar la intentona golpista en ese país.
Diputados de la derechista Unión Propuesta Republicana (PRO), del gobernador de Ciudad Buenos Aires, Mauricio Macri, y del Frente Renovador (FR), del ahora diputado Sergio Massa, coordinan con referentes opositores de Venezuela y Bolivia con la aparente intención de montar una campaña de difamación internacional contra el gobierno venezolano.
Esa campaña estaría dirigida a dañar la legitimidad e imagen de la administración del presidente Nicolás Maduro, con la creación del recurrido caso legal de presunta violación de los derechos humanos y presentarlo ante los tribunales de La Haya.
El miércoles, las diputadas nacionales del PRO Cornelia Schmidt Liermann, Patricia Bullrich y Gisela Scaglia, y su par del FR Alberto Asseff recibieron en el Congreso al legislador opositor boliviano Adrián Oliva y al venezolano Alfredo Romero, informó el servicio Parlamentario.com.
Oliva encabeza la cruzada de derecha desde el llamado Comité Latinoamericano por la Democracia, el cual preside, y Romero representa al denominado Foro Penal Venezolano, cuyo sitio en Internet de reciente creación no precisa dónde está hospedado, ni brinda datos sobre ese órgano ni sus miembros.
Esta no es la primera vez que Schmidt-Liermann y Bullrich reciben en el Congreso argentino para coordinar posiciones y acciones a opositores del gobierno venezolano.
El 3 de octubre pasado, acogieron a los políticos opositores María Corina Machado (independiente), Leomagno Flores (Acción Democrática), Tomás Guanipa (Primero Justicia), Juan Guaidó (Voluntad Popular) y a Freddy Guevara (del Cabildo Metropolitano de Caracas).
Schmidt-Liermann fue la organizadora y además de Bullrich, participaron en el encuentro el también legislador del PRO Pablo Tonelli y las senadoras María Eugenia Estenssoro -ya no lo es- y Norma Morandini, por el Frente Amplio Progresista que dirige el ahora diputado socialista Hermes Binner.
La idea fue buscar apoyo en el escenario político argentino a las puntas de lanza de la oposición venezolana a la administración de Maduro.
El gobierno de la presidenta Cristina Fernández ha sido firme y claro en su respaldo a la constitucionalidad democrática en Venezuela y ve a la intentona de golpe suave contra el Estado bolivariano, alentada desde el Norte, como una amenaza a la estabilidad y unidad latinoamericana, y los proyectos nacionales populares en la región.
Pero una parte de la oposición argentina demostró sobre qué lado está ante la crisis en Venezuela cuando Cristina Fernández condenó la violencia antidemocrática en Caracas y otras ciudades venezolanas y llamó a apoyar la constitucionalidad y las instituciones de ese país en su discurso para inaugurar la Legislatura el 1 de marzo pasado.
El llamado de la mandataria levantó de sus asientos a la mayoría del pleno legislativo que le brindó cerrada ovación, pero gran parte de la bancada opositora quedó sentada.
En un comentario, el columnista Emilio Marín, del diario La Arena, recuerda que la derecha argentina siempre estuvo en contra de los vínculos con Venezuela, y enumera una serie de gestos desde el 2005 del gobierno bolivariano en apoyo al desarrollo económico argentino que la oposición rechazó o descalificó.
Tras la desaparición física del presidente Hugo Chávez, "la oposición argentina le prendió a cada santo una vela en abril de 2013 para que ganara Henrique Capriles". E incluso fue una delegación de connotados referentes, entre ellos Bullrich y el mediático Jorge Lanata, "pero vivieron la gran decepción".
Marín señala que Massa fue favorable a la sedición desde el primer minuto. "Ratificó así las filtraciones de WikiLeaks (en 2010) que lo ubicaron como un asiduo visitante al entonces embajador estadounidense Earl Anthony Wayne, despotricando contra (Néstor) Kirchner".
En sintonía, se sitúan Macri y otros que los analistas ubican en la centroderecha. "La excepción a esta regla de "la opo" fue el legislador por UNEN Pino Solanas, quien pidió respetar la legitimidad del gobierno venezolano".
"Ojalá bajo el peso de su par Elisa Carrió no se desdiga de esa postura solitaria y digna", acota el comentarista.
A la campaña antivenezolana se suman los medios que atacan asiduamente al gobierno de Cristina Fernández, con Clarín, La Nación e Infobaes a la cabeza, y los medios radiales y televisivos propiedad de sus dueños. |
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